miércoles, 15 de septiembre de 2010

EPITAFIO DE UN TRISTÍSIMO DECRETO

     
       La pluma es más poderosa que la espada, reza el dicho que hoy podría servirle de epitafio al Decreto Legislativo 1097 y, de refilón, al impresentable tránsito de Rafael Rey por el Ministerio de Defensa, aunque el vocinglero y desatado modo con que defendió un dispositivo a todas luces inconstitucional, impone sustituir la espada por la lengua.

      No hay precedente en la historia reciente que dé cuenta de hecho similar al que, en cuestión de horas, desencadenó la carta que Mario Vargas Llosa envió el lunes al presidente García. A pocas horas de recibida, y haciendo gala de una inusitada celeridad en un país acostumbrado a la parsimonia política, el mandatario remitió al Congreso el proyecto de ley que hirió de muerte al decreto que procuraba la impunidad de otras muertes.

      Tres días atrás, cuando publicamos nuestro último artículo, no se vislumbraba una luz al final del túnel que indicase rectificación del Ejecutivo. Cierto es que a lo largo de ese túnel se vio de cuando en cuando una que otra lumbre: la incomodidad frente al decreto por parte del ministro de Justicia, Víctor García Toma, era evidente. Él, jurista de primer nivel, profesor universitario y, ante todo, persona decente, no podía convalidar un dispositivo que iba en contra del texto constitucional. El Ministerio Público, por su parte, preparaba una demanda de inconstitucionalidad que habría de unirse a la ya interpuesta por la bancada nacionalista. Ni el rechazo mayoritario a nivel de opinión pública y de medios de prensa, ni tan siquiera los cuestionamientos de diversos organismos e instituciones nacionales e internacionales, incluida la Oficina para Asuntos de América Latina del gobierno estadounidense, consiguieron atenuar la posición irreductible del presidente y las bravuconadas de su flamígero ministro Rey, oscureciendo el camino de salida… Hasta que llegó la carta de Vargas Llosa presentando a García su renuncia irrevocable a la presidencia de la comisión encargada de la construcción del Lugar de la Memoria.




      La misiva del escritor es un gesto de dignidad y de consecuencia con las propias convicciones. Representa también una sonora bofetada a aquellos sectores ultraconservadores, intolerantes y nostálgicos del autoritarismo, a quienes la frase ‘derechos humanos’ trepana los oídos y cuece las vísceras. Y es que Vargas Llosa es todo lo contrario de un ‘caviar’, esa muletilla ridícula que obsequian a quienes no tienen la ‘inteligencia’ de pensar como ellos. Desde su rompimiento con el castrismo y la izquierda a fines de los años sesenta, Vargas Llosa ha exhibido una inquebrantable y lúcida defensa de la economía de mercado y de los principios liberales, junto a una protección inclaudicable de los derechos humanos. De ahí su repugnancia por toda dictadura, sea de derecha o de izquierda, porque es en estos regímenes autocráticos y omnímodos que se cometen las más aberrantes violaciones de los derechos fundamentales.

      Los diarios que tergiversan los principios liberales y pretenden secuestrarlos en su beneficio (que no pasan de tres o cuatro), omitieron cualquier referencia a la carta de Vargas Llosa en sus portadas, lo que viene a confirmar el sonrojo que la cachetada moral del escritor les ha infligido.

      Ayer, martes 14, tras un arduo debate de tres horas, el pleno del Congreso de la República, con noventa votos a favor y el solitario y previsible voto en contra del almirante Luis Giampietri, derogó el Decreto Legislativo 1097. De este modo, el Parlamento lo ha inhumado en la fosa común de las artimañas tinterillescas en donde habrá de hacerle compañía a su precedente inmediato: la ya amarillenta ley de amnistía que diera el fujimorato en 1995 en beneficio del grupo Colina. Las polillas obrarán en ellos lo que los gusanos en los cuerpos humanos de los que ya no existen.


      No obstante ello, debemos tomar conciencia de que esos cadáveres de papel pueden resucitar con distinta numeración si es que no nos alineamos en la defensa de la continuidad democrática, haciendo frente a la remembranza dictatorial que nace de los mismos que, pretendiendo hacerse del poder con una improvisación programática escandalosa, tienen como fin único la liberación del ex dictador Alberto Fujimori;  aquél que en el curso de su gobierno de algo más de diez años, probó sobradamente ser un incapaz en tanto no contara con la colaboración de su socio y cómplice Vladimiro Montesinos.



      Para terminar, consignamos un dato curioso que, más que coincidencia cronológica, pareciera ser una suerte de lección de la historia: la derogación del Decreto Legislativo 1097, se dio exactamente diez años después de la publicación del video Kouri-Montesinos (14 de septiembre de 2000), que precipitó la caída de la infausta dictadura de la dupla Fujimori-Montesinos.

Lima, 15 de septiembre de 2010


Lea la carta de Mario Vargas Llosa en el siguiente enlace:


4 comentarios:

Carlos Benavente dijo...

Politicamente no me gusta nada MVLL pero esta vez ha procedido con decencia. No comparto su ideologia politica pero reconozco que es honesto con lo que piensa.

SANTIAGO dijo...

PIENSO COMO TU Y LA AMENAZA DE IMPUNIDAD SE LLAMA KEIKO FUJIMORI

July dijo...

Hola. El sr. Vargas Llosa es un caballero y creo que perdimos un gran presidente. Siempre elegimos lo peor. Como escritor lo leo mucho y me gusta mucho los cachorros. Saluditos

Roberto dijo...

Al Sr. Vargas Llosa, le acaban de dar dos premios en México, a pesar de que -y esto lo dijo el laureado escritor- en muchas ocasiones se ha permitido hacer críticas severas sobre este país. Esto habla muy bien de los mexicanos, que no guardan rencores y saben reconocer la calidad literaria del Premio Nobel 2010. Saludos afectuosos.