sábado, 13 de junio de 2026

BOLOGNESI, LOS SUYOS, ARICA Y LA BANDERA (7 DE JUNIO DE 1880) (2021)



Horas antes, durante la madrugada, el coronel Francisco Bolognesi Cervantes, sorbía una taza de café. Era preciso estar despierto. La captura del ingeniero Teodoro Elmore encargado de sembrar las minas para la defensa periférica de Arica; la vergonzosa deserción de Agustín Belaunde, jefe de ‘Los cazaderos de Piérola’, y la sordera mezquina y cobarde de Leyva (“¡Apure…!”), le dieron la certeza que acompaña a la soledad. Era él quien debía sostener a Arica con la impericia de muchos de sus soldados, algunos jóvenes civiles ensayados sobre la marcha como bravos guerreros, valientes de raza. Era el caso del acaudalado empresario iquiqueño Alfonso Ugarte Vernal, exalcalde de su ciudad natal y del bonaerense Roque Sáenz Peña. Otros, más próximos a la jubilación, aunque con la enmienda de los galones y la experiencia acumulados, como Justo Arias Aragüez y él mismo.

El gesto adusto del hombre acostumbrado a guerrear, se dulcificó al imaginarse en Lima junto a su amada María Josefa. Se dejó llevar por los recuerdos de una vida feliz y, abriendo finalmente el cajón de su tosco escritorio, se entregó con delectación a la lectura de las copias de aquella última carta fechada el 22 del mes anterior, en Arica. Sus ojos migraban de un párrafo a otro, recordándose jubilado. Ya había entregado a la capital a dos hijos jóvenes, saludables y dispuestos a seguir la defensa de la patria. De pronto, leyó sus propias líneas: “Nunca reclames nada para que no se diga que mi deber tuvo precio.” Un militar no se jubila mientras las fuerzas se lo impelen y la defensa nacional está en juego.

Había recibido la intimación de un tal Juan de la Cruz Salvo, mayor y emisario del general enemigo Manuel Baquedano, que no salvaba en nada su posición; por el contrario, las palabras del mensajero con nombre de redentor, indignaron el espíritu del viejo coronel, lo hirieron en su honor de soldado.

Minutos antes, Bolognesi lo había recibido en su despacho, adivinando sus intenciones, escudriñándolo con gestos de lince.

- Le oigo a usted, señor – dijo sereno el jefe de Arica.

- Coronel, el general en jefe del Ejército de Chile, deseoso de evitar un derramamiento inútil de sangre, después de haber vencido en Tacna al grueso de los aliados, me envía a pedir la rendición de la plaza, cuyos recursos en hombres, víveres y municiones conocemos – respondió Salvo, dando finalmente una bocanada de aire.

- Tengo deberes sagrados y los cumpliré hasta quemar el último cartucho – respondió con firmeza el jefe peruano.

El consejo de guerra que se había reunido a órdenes suyas en presencia del emisario chileno, secundó a su comandante. Estaban todos en aquella pequeña sala, y confirmaron las palabras de don Francisco. Salvo palideció.

- Ya oyó usted, señor Salvo. Puede repetirle al general Baquedano que Arica no se rinde- y adelantándose a este, repitió con énfasis-: ¡Lucharemos hasta agotar el último cartucho!

Salvo hizo una venia, encogiendo los hombros, y sentenció: “Mi misión está cumplida”.

El jefe de la Plaza revisó sus emplazamientos. Se detuvo un instante ante la bandera de guerra. La vio flamear orgullosa entre tan pocos soldados y contuvo el aliento.

Promediaban las cinco de la mañana y era preciso tomar decisiones ante el avance de los extranjeros. Justo Arias, jefe de los ´Granaderos de Tacna’, era su primera contención y voz de alarma: debía impedir el avance del enemigo desde el ‘Ciudadela’, improvisado fortín al ingreso de Arica. La superioridad numérica de los enemigos hizo sombra entre armas y cadáveres. Admirado ante la valentía del oficial peruano, un soldado chileno vociferó: “No queremos matarlo, mi coronel. ¡Ríndase!”. A Arias le sublevó la misericordia del adversario: “¡No me rindo, carajo! ¡Viva el Perú! ¡A ellos, muchachos!”. Una descarga calmó su ímpetu. Don Justo había cumplido con justicia su misión.

Francisco comprendió su destino, semejante al de aquel coetáneo y hermano de armas. No se ganaba por la fuerza; se vencía con el honor. Junto a él caía el capitán Juan Guillermo More, comandante del perdido buque ‘Independencia’. Pese a ello, el revólver del jefe de la Plaza disparaba aún, mientras su canosa humanidad se paseaba entre los gemidos de cuerpos agonizantes. No estaba dispuesto a rendir Arica. No lo haría mientras palpitase.

Gesticulaba, impartía órdenes en medio del desorden, arengaba a los soldados, blandía su arma como en otros tiempos lo hizo con el sable. Ugarte defendía la cúspide del morro. Él, desprovisto ya de su caballo, se batía entre bayonetas y disparos enemigos a discreción.

Bolognesi se hacía de la situación por encima de sus circunstancias, de su ejército reducido, de su edad; esa que no alcanzó a limitarlo, a la que burlaba mientras sentía ese calor adormeciendo su pecho. Y seguía disparando, pues le quedaban balas y había resuelto descargarlas todas sobre uniformes enemigos. De pronto, sintió un fogonazo más en su espalda.

Yacía acostado junto a un suelo ensangrentado por los suyos. Procuró incorporarse pues le quedaba un cartucho que llegó a asestar al roto que se venía contra él. Luego vendría por detrás el culatazo que lo despidió de este mundo.

La soldadesca invasora, prontamente carroñera, lo despojó de su uniforme.

Hoy, 7 de junio, se conmemora el sacrificio del coronel Francisco Bolognesi Cervantes y de los soldados que, como él, rindieron cuerpo y alma por la integridad territorial y el honor de la bandera del Perú en 1880. Es por ello que se jura fidelidad ante la enseña patria en la plaza que torna inveterado el nombre y la figura del jefe de Arica y la de sus valientes subordinados, dignamente caídos junto a él en batalla.

Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 7 de junio de 2021
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Un año después de haber escrito las líneas que anteceden, basándome estrictamente en fuentes históricas de primer orden, recomiendo visitar los siguientes lugares:

1) Museo de los Combatientes del Morro de Arica (casa natal del coronel Francisco Bolognesi Cervantes en la calle de Afligidos, Centro Histórico de Lima, cuya fachada original – se trata de una vivienda virreinal- fue cambiada en épocas del presidente Augusto B. Leguía, mas no así sus bellos interiores, incluyendo el patio en que culmina el zaguán).

2) En la Fortaleza del Real Felipe (S. XVIII), actual Museo del Ejército del Perú, en el Callao, existe una réplica exacta de la casa en que se diera el consejo de guerra y la célebre contestación del coronel Bolognesi y sus hombres frente a Juan de la Cruz Salvo, emisario de Baquedano. La original, en Arica, es hoy sede del Consulado de la República del Perú en dicha ciudad.

3) Hace algunos años, la Municipalidad Distrital de Santiago de Surco, Lima, ha construido y ambientado un bello local en el Parque de la Amistad que, consagrada a la figura del héroe de Arica y de sus compañeros, nos muestra esculturas hiperrealistas del momento descrito. Incluso, ya a manera de museo, nos invita a todos a encontrarse con don Francisco y sus compañeros de batalla. Organiza actividades que, sin duda, serán del afecto de niños y mayores, como lo fue la del domingo pasado.
Sobre material bibliográfico de reciente data, sugiero leer y adquirir ‘Mi querida Manuela Basilisa’ (2019) y ‘Geneaología de la familia Bolognesi’ (2021), de doña Gladys Gonzáles García de Naeckel, sobrina bisnieta del héroe. Además de su producción bibliográfica, protagonizó una inspirada personificación de su ilustre ancestra en Surco.

En lo concerniente a series o películas (audiovisuales), les cuento una anécdota: el actor que hizo de don Francisco en ‘Nuestros héroes de la Guerra del Pacífico’ (1979), don Alejandro Anderson, trabajaba en las oficinas administrativas del Instituto Italiano de Cultura que quedaba entonces en unos ambientes de mi colegio, el Antonio Raimondi. Verlo en los recreos era impresionante, pues el parecido lo era de suyo. Un día me armé de valor e imitando a Antonio Arrué, actor que dio vida a Alfonso Ugarte, me cuadré militarmente ante él. "Mi coronel 'Bolocnesi', todo está dispuesto". Sonrió al ver a ese niño de segundo grado de primaria, luego, asumiendo el papel que lo hizo célebre, me espetó: "¡Cadete, está usted en una institución italiana. Mi apellido se pronuncia 'Boloñesi', pero jamás lo escriba así!". Un gran caballero, sin duda.

Mis respetos a don Juan Carlos Oganes quien ha hecho una épica y muy lograda película que ha sido exhibida, entre otros lugares, en el auditorio del Instituto Sanmartiniano del Perú, ‘Gloria del Pacífico’.

POST SCRIPTUM

A raíz de las elecciones del pasado domingo 7 de junio de 2026, Día de la Fidelidad a la Bandera, y de la 146º conmemoración de la Batalla de Arica que significó el sacrificio del coronel Francisco Bolognesi Cervantes -Patrono del Ejército del Perú- y de quienes junto a él ofrendaron sus vidas por la dignidad de la patria, es un imperativo categórico homenajearlo. Elecciones van y vienen; gentes de la talla moral de Bolognesi, no.




Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 13 de junio de 2026 

 

VOTO POR NINGUNO (6- 06 - 2026)

El primer debate propalado por radio tuvo por protagonistas a dos candidatos a la alcaldía de Lima: Luis Bedoya Reyes y al ingeniero Juan Alberto Grieve, apoyado este último por el APRA y Odría. La fecha fue el 5 de noviembre de 1966 . El escenario, el Teatro Segura. Era el político versus el técnico. Bedoya lanzó entonces una frase que quedó para la historia: “Los técnicos se alquilan”. Paradójicamente, el actual presidente del PPC, del cual Bedoya fue líder fundador tras su escisión con la social democracia encarnada por Héctor Cornejo Chávez, se presenta como técnico de Fuerza Popular cuatro días antes, según propia confesión. “Yo hice los Panamericanos de 2019”, repetía el señor Carlos Neuhaus. Se alababa antes de tomar como propio el tema de Infraestructura para el cual la señora K lo había contratado. Balbuceante y tartamudeando por momentos, no pudo leer diligentemente el papel que temblaba en sus manos. Mucho mejor quedó el señor Guerra García quien llevaba el lastre de haber sido funcionario de la condenada Susana Villarán: buen dominio de los tiempos, sin leer nada y muy propio de sí ante el decepcionante Neuhaus que no podía articular frases convincentes.

En el debate “técnico” también nos encontramos con un señor Carranza exministro de Economía de Alan García quien jamás perteneció a Fuerza Popular frente a un Pedro Francke que lo fue brevemente de Castillo. Francke pertenecía a esa costra de la izquierda a quien llaman caviar. Cerrón dijo que no iba más y Castillo lo despidió.
Si Sánchez se proclama representante del expresidente Castillo, no debió traicionarlo, siendo él su ministro de Comercio Exterior y habiendo votado en ámbar, cuando ello significaba hacerlo en contra de él. Los traidores me intimidan, aunque no hayan cometido delito. Te apuñalan sin previo aviso y hasta hurtan partidos como el de Yehude Simon, todo un caballero.
La televisión de señal abierta está toda a favor de la señora K, igual que el 2021, por ello no aparecen en ella periodistas de fuste. Todas estas empresas están en su derecho de contratar a un comentarista deportivo para que hable de temas que le son ajenos, como la política. Con seguridad, él sabe más de la biografía futbolística de Gareca que yo de la dinastía Fujimori, pero es ciudadano peruano y tiene derecho a rebuznar.
Rescato el papel titánico de Christian Hudwalker en Wilax que supo decirle a un desavisado y nada demócrata Miguel ‘Miki’ Torres, abogado de casinos y portador de papeles higiénicos para su jefa, que lo estaba haciendo mal, cuando reconoció ante cámaras que su partido, alias ‘Vane’ y muchos periodistas habían complotado desde un inicio contra el presidente debidamente elegido y que fue una “labor trabajosa sacarlo del poder”. No es el discurso de un demócrata, sí de un sedicioso al mismo estilo de Antauro, pero la noticia como en las épocas de Alberto y Vladimiro, no rebotó.
Desde un inicio, se acusó a la izquierda de querer derogar la Constitución Política de 1993. Algo hay de eso, sin duda, pero fue la derecha comandada por la señora K que desde el Congreso (su granja) quien destruyó la Carta Magna con un gusano que funge de presidente del legislativo. Lo único que no se ha tocado es el capítulo económico. Podemos hablar entonces de una nueva Constitución hecha a la medida de Keiko y compinches; ya no es la que promulgó su padre.
Mañana muchos peruanos iremos a votar en segunda vuelta, y aunque mi voto sea tan solo uno de millones, me sentiré tranquilo con mi consciencia de viciarlo.
Cualquiera sea el resultado, dormiré bien.
Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 6 de junio de 2026

Miguel 'Miki' Torres haciendo su mejor contribución al progreso del Perú

ACTUALIZACIÓN AL 13/06/2026

Ante la andanada de personas que, con con muy buena fe, sin duda, me preguntaron por el qué de mi decisión escribí lo siguiente:

"A muchos les ha cascabeleado el hecho de que un ciudadano como yo, consciente y reflexivamente, haya viciado su voto, ejerciendo mi derecho constitucional a hacerlo. He hecho una exposición de motivos por los que considero que ambos no presentan las credenciales democráticas para ostentar la primera magistratura de la República, máxime si el 75% de la mayoría de nuestros compatriotas no ha votado ni por uno ni por otra, restándoles representatividad. Lo que duele es el Perú fragmentado, el racismo y el clasismo que tras más de doscientos años de República, subyace en quienes, sin el menor empacho, deslizan frases denigrantes cargadas contra quienes no lucen ni visten como ellos; tampoco hablan igual a ellos, ni mucho menos los reconocen como connacionales. Esto, repito, es un lastre que cargamos desde el virreinato (véase WHIPPLE, Pablo. 'La gente decente de Lima y su resistencia al orden republicano'. Instituto de Estudios Peruanos/Instituto de Historia. Pontificia Universidad Católica de Chile. Lima, 2022). Adicionalmente, se me atribuye una votación encubierta por haber usado el apelativo "señora K", con que se conoce a Keiko Fujimori en mérito a uno de los audios entre dos "hermanitos", uno de los cuales es el prófugo de la justicia peruana, César Hinostroza. No fui menos condescendiente con Sánchez, a quien denominé "traidor". Dicho calificativo, le fue obsequiado por Yehude Simon, su otrora mentor, amigo, y líder fundador del Partido Humanista quien, en una entrevista televisiva, apostrofó de tal modo al candidato de JP, por "haberle robado el partido".

PACUCHO, APÁRTEME DE AIR SUPPLY

Aquella mañana del 2 de junio de 1993 se tornaba friolenta. Mi tío abuelo Abdón Breña La Torre, al darse cuenta de sus prolongados estornudos, le aconsejó que no saliera. Aldo se frotó las manos, fue al baño del primer piso para seguir estornudando y secarse la nariz, mientras su padre lo seguía preocupado. “Voy a la universidad, no puedo faltar”, respondió. Y así lo hizo.
Aldo Isaac Breña Delgado fue un buen joven, pero como tal y a su edad, presumía de rebelde sin causa a sus 22 años. Lo odiaba cuando muy temprano me despertaba sabiendo de mi malogrado reloj biológico, para carcajearnos juntos pasada la impresión.
Lo hacía por bien, porque siempre fue una persona preocupada por sus semejantes. Cierto es que cuando las reuniones familiares acontecían en su casa, era más afable con todos. No había jueves que no estuviera en mi casa.
Mi madre le preparaba lo que le gustaba y se lo espetaba a mi tía Rina, prodigio de madre y esposa, y en mi intricado horario de Estudios Generales, veíamos viejas series cómicas como ‘Happy Days’.
-Fernando, ya es hora de irnos a tomar unas chelas en Arenales. ¡Vamos, huevón!
Todos los jueves por la tarde era la misma rutina, pues éramos entrañables: me contaba lo suyo y yo lo mío, pero aquella última semana lo vi desencajado. Tenía por enamorada a una chica por la que daba la vida. Tenía también un grupo de amigos aquella noche rumbo al Malecón de la Reserva para celebrar el cumpleaños de un amigo. Desde lo alto del acantilado escuchaban el concierto de Air Supply.
Me lo tomé en serio desde el grito de mi madre poco antes de que el 2 de junio venciera, y me tocó reconocer en un lugar inapropiado el cuerpo de quien era vida entera. Lo hice, desde luego, en compañía de mi tío Mario Breña, porque no poseo el apellido legalmente materno de mi padre. Él era mi tío, primo hermano de mi padre, pero mayor que yo por tan solo dos años, y tío de sus sobrinos mayores.
Horas antes, unos alumnos de Derecho de una universidad privada (o decían serlo), se acercaron a ellos cuando sus latas de cerveza fueron aventadas desde el acantilado. Les ofrecieron rendir más culto a Baco y, Aldo opuso resistencia en el momento en que querían robarle su reloj. Hubo testigos del hecho que levantaron el parte ante la Policía Nacional del Perú. Para seguridad de ellos, no fueron identificados. como sí debió hacerse conforme al Código de Procedimientos Penales de 1940, vigente a la fecha.
Un amigo en común estaba a su lado y cuando los homicidas se lanzaron sobre Aldo en un día lluvioso desde el malecón, forzando por su vida a través de las ramas lamentablemente húmedas, su cráneo dio con una piedra próxima a la autopista.
Al siguiente día, en su velatorio en San Isidro, luego de recoger su cuerpo y hacer los trámites en el velatorio, alguien se me acercó y abrazó con la impronta del cobarde, no del doliente.
“Pacucho” para mí es una herida sin cerrar.
A ti te digo, bien pudiste dar tu testimonio y ahora presumes de abogado.
El jueves siguiente íbamos a ir a nuestro huarique especial donde hablábamos de todo, sincerándonos como siempre, pero el homicidio y la cobardía nos lo amputó: ese mismo día lo estábamos velando.

Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 2 de junio de 2026

Aldo Isaac Breña Delgado (Lima, 29 de enero de 1971 - Lima, 2 de junio de 1993)


Hace algunos años en nuestro huarique de la avenida Arenales con sus vecinos y amigos de Vista Alegre

Amado padre:

Si llevo con orgullo mi apellido paterno es en homenaje a ti. Querías que estudiara administración de empresas, pero ya habías cultivado mi alma para el Derecho y las Ciencias Políticas, tanto como para la Literatura y la Historia, llegando al extremo de representarme a Alonso Quijano, mientras me leías a Cervantes y de tu mano extraías, cual ilusionista, imágenes de La Mancha y sus molinos.

Hubiese querido acompañarte en aquellas aventuras en las que, junto a tus hermanos, incursionabas aquel trío de huacas de Lince, centro ceremonial de la cultura Lima, de allí su nombre: Limatambo (hoy Gran Unidad Escolar Melitón Carvajal), pero compensabas esa tristeza cada dos domingos en el 'Museo de la Vieja'.
José Luis, hoy en el día de tu cumpleaños, nos llenas de ese optimismo que no fue arredrado en los momentos difíciles a los que nos arrastra la vida en su inexorable decurso. Severo, pero de fácil sonrisa y de muy buen humor que nos acompaña hoy, afable y comprensivo, sin llegar al engreimiento.
Ampliaste mis horizontes -y ms oídos- desde pequeño para la música clásica, atemporal, sin tiempos, que hoy siguen ocupando los recintos.
Podría naturalmente decir que me refería al Museo de la Magdalena Vieja, haciendo alusión a cómo entonces se denominaba el actual distrito de Pueblo Libre (antes Museo Bolivariano -1924-, posteriormente Museo Nacional de Historia y, hoy, parte integrante del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia del Perú).
Disculparás, padre mío, pero mi inexcusable compromiso con la verdad me obliga a decir el porqué: a la señora boletera del Museo Nacional de Historia que, a la fecha peinaba canas, le era impensable que el mismo señor llevara a su hijo que aún estaba en nido, a ese mismo museo con sospechosa asiduidad.
Lo anecdótico, fue que dispuso de un vigilante para que nos acompañase. “Esta persona usa a su hijo como distractor para un posible hurto”, pensó, sin duda, o al menos no disimulaba su ingrata función acentuada por aquel ceño fruncido que tú devolvías, y yo, imitador tuyo, también.
Nos acompañaba mi entrañable abuela Olinda, tu mamá, ya que mi adorada madre, nos había acompañado muchos domingos, y era vista ya como una presunta ‘campana’, guareciéndose en el auto. Por el contrario, mi siempre risueña abuelita 'Lulú', le encantaba bajar catacumbas de conventos y visitar la mar de museos, sin dejar de subir y descender las empinadas rampas de las huacas de nuestra ciudad, todo ello ¡con zapatos de taco alto!
Gracias, papá, porque siempre sigues siendo mi más entrañable amigo, el más justo y leal; enciclopedia inagotable y consejero insustituible.

Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 31 de mayo de 2026



Foto: Un jovencísimo José Luis Poblete posando para su Libreta de Inscripción Militar.