sábado, 13 de junio de 2026

BOLOGNESI, LOS SUYOS, ARICA Y LA BANDERA (7 DE JUNIO DE 1880) (2021)



Horas antes, durante la madrugada, el coronel Francisco Bolognesi Cervantes, sorbía una taza de café. Era preciso estar despierto. La captura del ingeniero Teodoro Elmore encargado de sembrar las minas para la defensa periférica de Arica; la vergonzosa deserción de Agustín Belaunde, jefe de ‘Los cazaderos de Piérola’, y la sordera mezquina y cobarde de Leyva (“¡Apure…!”), le dieron la certeza que acompaña a la soledad. Era él quien debía sostener a Arica con la impericia de muchos de sus soldados, algunos jóvenes civiles ensayados sobre la marcha como bravos guerreros, valientes de raza. Era el caso del acaudalado empresario iquiqueño Alfonso Ugarte Vernal, exalcalde de su ciudad natal y del bonaerense Roque Sáenz Peña. Otros, más próximos a la jubilación, aunque con la enmienda de los galones y la experiencia acumulados, como Justo Arias Aragüez y él mismo.

El gesto adusto del hombre acostumbrado a guerrear, se dulcificó al imaginarse en Lima junto a su amada María Josefa. Se dejó llevar por los recuerdos de una vida feliz y, abriendo finalmente el cajón de su tosco escritorio, se entregó con delectación a la lectura de las copias de aquella última carta fechada el 22 del mes anterior, en Arica. Sus ojos migraban de un párrafo a otro, recordándose jubilado. Ya había entregado a la capital a dos hijos jóvenes, saludables y dispuestos a seguir la defensa de la patria. De pronto, leyó sus propias líneas: “Nunca reclames nada para que no se diga que mi deber tuvo precio.” Un militar no se jubila mientras las fuerzas se lo impelen y la defensa nacional está en juego.

Había recibido la intimación de un tal Juan de la Cruz Salvo, mayor y emisario del general enemigo Manuel Baquedano, que no salvaba en nada su posición; por el contrario, las palabras del mensajero con nombre de redentor, indignaron el espíritu del viejo coronel, lo hirieron en su honor de soldado.

Minutos antes, Bolognesi lo había recibido en su despacho, adivinando sus intenciones, escudriñándolo con gestos de lince.

- Le oigo a usted, señor – dijo sereno el jefe de Arica.

- Coronel, el general en jefe del Ejército de Chile, deseoso de evitar un derramamiento inútil de sangre, después de haber vencido en Tacna al grueso de los aliados, me envía a pedir la rendición de la plaza, cuyos recursos en hombres, víveres y municiones conocemos – respondió Salvo, dando finalmente una bocanada de aire.

- Tengo deberes sagrados y los cumpliré hasta quemar el último cartucho – respondió con firmeza el jefe peruano.

El consejo de guerra que se había reunido a órdenes suyas en presencia del emisario chileno, secundó a su comandante. Estaban todos en aquella pequeña sala, y confirmaron las palabras de don Francisco. Salvo palideció.

- Ya oyó usted, señor Salvo. Puede repetirle al general Baquedano que Arica no se rinde- y adelantándose a este, repitió con énfasis-: ¡Lucharemos hasta agotar el último cartucho!

Salvo hizo una venia, encogiendo los hombros, y sentenció: “Mi misión está cumplida”.

El jefe de la Plaza revisó sus emplazamientos. Se detuvo un instante ante la bandera de guerra. La vio flamear orgullosa entre tan pocos soldados y contuvo el aliento.

Promediaban las cinco de la mañana y era preciso tomar decisiones ante el avance de los extranjeros. Justo Arias, jefe de los ´Granaderos de Tacna’, era su primera contención y voz de alarma: debía impedir el avance del enemigo desde el ‘Ciudadela’, improvisado fortín al ingreso de Arica. La superioridad numérica de los enemigos hizo sombra entre armas y cadáveres. Admirado ante la valentía del oficial peruano, un soldado chileno vociferó: “No queremos matarlo, mi coronel. ¡Ríndase!”. A Arias le sublevó la misericordia del adversario: “¡No me rindo, carajo! ¡Viva el Perú! ¡A ellos, muchachos!”. Una descarga calmó su ímpetu. Don Justo había cumplido con justicia su misión.

Francisco comprendió su destino, semejante al de aquel coetáneo y hermano de armas. No se ganaba por la fuerza; se vencía con el honor. Junto a él caía el capitán Juan Guillermo More, comandante del perdido buque ‘Independencia’. Pese a ello, el revólver del jefe de la Plaza disparaba aún, mientras su canosa humanidad se paseaba entre los gemidos de cuerpos agonizantes. No estaba dispuesto a rendir Arica. No lo haría mientras palpitase.

Gesticulaba, impartía órdenes en medio del desorden, arengaba a los soldados, blandía su arma como en otros tiempos lo hizo con el sable. Ugarte defendía la cúspide del morro. Él, desprovisto ya de su caballo, se batía entre bayonetas y disparos enemigos a discreción.

Bolognesi se hacía de la situación por encima de sus circunstancias, de su ejército reducido, de su edad; esa que no alcanzó a limitarlo, a la que burlaba mientras sentía ese calor adormeciendo su pecho. Y seguía disparando, pues le quedaban balas y había resuelto descargarlas todas sobre uniformes enemigos. De pronto, sintió un fogonazo más en su espalda.

Yacía acostado junto a un suelo ensangrentado por los suyos. Procuró incorporarse pues le quedaba un cartucho que llegó a asestar al roto que se venía contra él. Luego vendría por detrás el culatazo que lo despidió de este mundo.

La soldadesca invasora, prontamente carroñera, lo despojó de su uniforme.

Hoy, 7 de junio, se conmemora el sacrificio del coronel Francisco Bolognesi Cervantes y de los soldados que, como él, rindieron cuerpo y alma por la integridad territorial y el honor de la bandera del Perú en 1880. Es por ello que se jura fidelidad ante la enseña patria en la plaza que torna inveterado el nombre y la figura del jefe de Arica y la de sus valientes subordinados, dignamente caídos junto a él en batalla.

Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 7 de junio de 2021
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Un año después de haber escrito las líneas que anteceden, basándome estrictamente en fuentes históricas de primer orden, recomiendo visitar los siguientes lugares:

1) Museo de los Combatientes del Morro de Arica (casa natal del coronel Francisco Bolognesi Cervantes en la calle de Afligidos, Centro Histórico de Lima, cuya fachada original – se trata de una vivienda virreinal- fue cambiada en épocas del presidente Augusto B. Leguía, mas no así sus bellos interiores, incluyendo el patio en que culmina el zaguán).

2) En la Fortaleza del Real Felipe (S. XVIII), actual Museo del Ejército del Perú, en el Callao, existe una réplica exacta de la casa en que se diera el consejo de guerra y la célebre contestación del coronel Bolognesi y sus hombres frente a Juan de la Cruz Salvo, emisario de Baquedano. La original, en Arica, es hoy sede del Consulado de la República del Perú en dicha ciudad.

3) Hace algunos años, la Municipalidad Distrital de Santiago de Surco, Lima, ha construido y ambientado un bello local en el Parque de la Amistad que, consagrada a la figura del héroe de Arica y de sus compañeros, nos muestra esculturas hiperrealistas del momento descrito. Incluso, ya a manera de museo, nos invita a todos a encontrarse con don Francisco y sus compañeros de batalla. Organiza actividades que, sin duda, serán del afecto de niños y mayores, como lo fue la del domingo pasado.
Sobre material bibliográfico de reciente data, sugiero leer y adquirir ‘Mi querida Manuela Basilisa’ (2019) y ‘Geneaología de la familia Bolognesi’ (2021), de doña Gladys Gonzáles García de Naeckel, sobrina bisnieta del héroe. Además de su producción bibliográfica, protagonizó una inspirada personificación de su ilustre ancestra en Surco.

En lo concerniente a series o películas (audiovisuales), les cuento una anécdota: el actor que hizo de don Francisco en ‘Nuestros héroes de la Guerra del Pacífico’ (1979), don Alejandro Anderson, trabajaba en las oficinas administrativas del Instituto Italiano de Cultura que quedaba entonces en unos ambientes de mi colegio, el Antonio Raimondi. Verlo en los recreos era impresionante, pues el parecido lo era de suyo. Un día me armé de valor e imitando a Antonio Arrué, actor que dio vida a Alfonso Ugarte, me cuadré militarmente ante él. "Mi coronel 'Bolocnesi', todo está dispuesto". Sonrió al ver a ese niño de segundo grado de primaria, luego, asumiendo el papel que lo hizo célebre, me espetó: "¡Cadete, está usted en una institución italiana. Mi apellido se pronuncia 'Boloñesi', pero jamás lo escriba así!". Un gran caballero, sin duda.

Mis respetos a don Juan Carlos Oganes quien ha hecho una épica y muy lograda película que ha sido exhibida, entre otros lugares, en el auditorio del Instituto Sanmartiniano del Perú, ‘Gloria del Pacífico’.

POST SCRIPTUM

A raíz de las elecciones del pasado domingo 7 de junio de 2026, Día de la Fidelidad a la Bandera, y de la 146º conmemoración de la Batalla de Arica que significó el sacrificio del coronel Francisco Bolognesi Cervantes -Patrono del Ejército del Perú- y de quienes junto a él ofrendaron sus vidas por la dignidad de la patria, es un imperativo categórico homenajearlo. Elecciones van y vienen; gentes de la talla moral de Bolognesi, no.




Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 13 de junio de 2026 

 

VOTO POR NINGUNO (6- 06 - 2026)

El primer debate propalado por radio tuvo por protagonistas a dos candidatos a la alcaldía de Lima: Luis Bedoya Reyes y al ingeniero Juan Alberto Grieve, apoyado este último por el APRA y Odría. La fecha fue el 5 de noviembre de 1966 . El escenario, el Teatro Segura. Era el político versus el técnico. Bedoya lanzó entonces una frase que quedó para la historia: “Los técnicos se alquilan”. Paradójicamente, el actual presidente del PPC, del cual Bedoya fue líder fundador tras su escisión con la social democracia encarnada por Héctor Cornejo Chávez, se presenta como técnico de Fuerza Popular cuatro días antes, según propia confesión. “Yo hice los Panamericanos de 2019”, repetía el señor Carlos Neuhaus. Se alababa antes de tomar como propio el tema de Infraestructura para el cual la señora K lo había contratado. Balbuceante y tartamudeando por momentos, no pudo leer diligentemente el papel que temblaba en sus manos. Mucho mejor quedó el señor Guerra García quien llevaba el lastre de haber sido funcionario de la condenada Susana Villarán: buen dominio de los tiempos, sin leer nada y muy propio de sí ante el decepcionante Neuhaus que no podía articular frases convincentes.

En el debate “técnico” también nos encontramos con un señor Carranza exministro de Economía de Alan García quien jamás perteneció a Fuerza Popular frente a un Pedro Francke que lo fue brevemente de Castillo. Francke pertenecía a esa costra de la izquierda a quien llaman caviar. Cerrón dijo que no iba más y Castillo lo despidió.
Si Sánchez se proclama representante del expresidente Castillo, no debió traicionarlo, siendo él su ministro de Comercio Exterior y habiendo votado en ámbar, cuando ello significaba hacerlo en contra de él. Los traidores me intimidan, aunque no hayan cometido delito. Te apuñalan sin previo aviso y hasta hurtan partidos como el de Yehude Simon, todo un caballero.
La televisión de señal abierta está toda a favor de la señora K, igual que el 2021, por ello no aparecen en ella periodistas de fuste. Todas estas empresas están en su derecho de contratar a un comentarista deportivo para que hable de temas que le son ajenos, como la política. Con seguridad, él sabe más de la biografía futbolística de Gareca que yo de la dinastía Fujimori, pero es ciudadano peruano y tiene derecho a rebuznar.
Rescato el papel titánico de Christian Hudwalker en Wilax que supo decirle a un desavisado y nada demócrata Miguel ‘Miki’ Torres, abogado de casinos y portador de papeles higiénicos para su jefa, que lo estaba haciendo mal, cuando reconoció ante cámaras que su partido, alias ‘Vane’ y muchos periodistas habían complotado desde un inicio contra el presidente debidamente elegido y que fue una “labor trabajosa sacarlo del poder”. No es el discurso de un demócrata, sí de un sedicioso al mismo estilo de Antauro, pero la noticia como en las épocas de Alberto y Vladimiro, no rebotó.
Desde un inicio, se acusó a la izquierda de querer derogar la Constitución Política de 1993. Algo hay de eso, sin duda, pero fue la derecha comandada por la señora K que desde el Congreso (su granja) quien destruyó la Carta Magna con un gusano que funge de presidente del legislativo. Lo único que no se ha tocado es el capítulo económico. Podemos hablar entonces de una nueva Constitución hecha a la medida de Keiko y compinches; ya no es la que promulgó su padre.
Mañana muchos peruanos iremos a votar en segunda vuelta, y aunque mi voto sea tan solo uno de millones, me sentiré tranquilo con mi consciencia de viciarlo.
Cualquiera sea el resultado, dormiré bien.
Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 6 de junio de 2026

Miguel 'Miki' Torres haciendo su mejor contribución al progreso del Perú

ACTUALIZACIÓN AL 13/06/2026

Ante la andanada de personas que, con con muy buena fe, sin duda, me preguntaron por el qué de mi decisión escribí lo siguiente:

"A muchos les ha cascabeleado el hecho de que un ciudadano como yo, consciente y reflexivamente, haya viciado su voto, ejerciendo mi derecho constitucional a hacerlo. He hecho una exposición de motivos por los que considero que ambos no presentan las credenciales democráticas para ostentar la primera magistratura de la República, máxime si el 75% de la mayoría de nuestros compatriotas no ha votado ni por uno ni por otra, restándoles representatividad. Lo que duele es el Perú fragmentado, el racismo y el clasismo que tras más de doscientos años de República, subyace en quienes, sin el menor empacho, deslizan frases denigrantes cargadas contra quienes no lucen ni visten como ellos; tampoco hablan igual a ellos, ni mucho menos los reconocen como connacionales. Esto, repito, es un lastre que cargamos desde el virreinato (véase WHIPPLE, Pablo. 'La gente decente de Lima y su resistencia al orden republicano'. Instituto de Estudios Peruanos/Instituto de Historia. Pontificia Universidad Católica de Chile. Lima, 2022). Adicionalmente, se me atribuye una votación encubierta por haber usado el apelativo "señora K", con que se conoce a Keiko Fujimori en mérito a uno de los audios entre dos "hermanitos", uno de los cuales es el prófugo de la justicia peruana, César Hinostroza. No fui menos condescendiente con Sánchez, a quien denominé "traidor". Dicho calificativo, le fue obsequiado por Yehude Simon, su otrora mentor, amigo, y líder fundador del Partido Humanista quien, en una entrevista televisiva, apostrofó de tal modo al candidato de JP, por "haberle robado el partido".

PACUCHO, APÁRTEME DE AIR SUPPLY

Aquella mañana del 2 de junio de 1993 se tornaba friolenta. Mi tío abuelo Abdón Breña La Torre, al darse cuenta de sus prolongados estornudos, le aconsejó que no saliera. Aldo se frotó las manos, fue al baño del primer piso para seguir estornudando y secarse la nariz, mientras su padre lo seguía preocupado. “Voy a la universidad, no puedo faltar”, respondió. Y así lo hizo.
Aldo Isaac Breña Delgado fue un buen joven, pero como tal y a su edad, presumía de rebelde sin causa a sus 22 años. Lo odiaba cuando muy temprano me despertaba sabiendo de mi malogrado reloj biológico, para carcajearnos juntos pasada la impresión.
Lo hacía por bien, porque siempre fue una persona preocupada por sus semejantes. Cierto es que cuando las reuniones familiares acontecían en su casa, era más afable con todos. No había jueves que no estuviera en mi casa.
Mi madre le preparaba lo que le gustaba y se lo espetaba a mi tía Rina, prodigio de madre y esposa, y en mi intricado horario de Estudios Generales, veíamos viejas series cómicas como ‘Happy Days’.
-Fernando, ya es hora de irnos a tomar unas chelas en Arenales. ¡Vamos, huevón!
Todos los jueves por la tarde era la misma rutina, pues éramos entrañables: me contaba lo suyo y yo lo mío, pero aquella última semana lo vi desencajado. Tenía por enamorada a una chica por la que daba la vida. Tenía también un grupo de amigos aquella noche rumbo al Malecón de la Reserva para celebrar el cumpleaños de un amigo. Desde lo alto del acantilado escuchaban el concierto de Air Supply.
Me lo tomé en serio desde el grito de mi madre poco antes de que el 2 de junio venciera, y me tocó reconocer en un lugar inapropiado el cuerpo de quien era vida entera. Lo hice, desde luego, en compañía de mi tío Mario Breña, porque no poseo el apellido legalmente materno de mi padre. Él era mi tío, primo hermano de mi padre, pero mayor que yo por tan solo dos años, y tío de sus sobrinos mayores.
Horas antes, unos alumnos de Derecho de una universidad privada (o decían serlo), se acercaron a ellos cuando sus latas de cerveza fueron aventadas desde el acantilado. Les ofrecieron rendir más culto a Baco y, Aldo opuso resistencia en el momento en que querían robarle su reloj. Hubo testigos del hecho que levantaron el parte ante la Policía Nacional del Perú. Para seguridad de ellos, no fueron identificados. como sí debió hacerse conforme al Código de Procedimientos Penales de 1940, vigente a la fecha.
Un amigo en común estaba a su lado y cuando los homicidas se lanzaron sobre Aldo en un día lluvioso desde el malecón, forzando por su vida a través de las ramas lamentablemente húmedas, su cráneo dio con una piedra próxima a la autopista.
Al siguiente día, en su velatorio en San Isidro, luego de recoger su cuerpo y hacer los trámites en el velatorio, alguien se me acercó y abrazó con la impronta del cobarde, no del doliente.
“Pacucho” para mí es una herida sin cerrar.
A ti te digo, bien pudiste dar tu testimonio y ahora presumes de abogado.
El jueves siguiente íbamos a ir a nuestro huarique especial donde hablábamos de todo, sincerándonos como siempre, pero el homicidio y la cobardía nos lo amputó: ese mismo día lo estábamos velando.

Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 2 de junio de 2026

Aldo Isaac Breña Delgado (Lima, 29 de enero de 1971 - Lima, 2 de junio de 1993)


Hace algunos años en nuestro huarique de la avenida Arenales con sus vecinos y amigos de Vista Alegre

AMADO PADRE:

Si llevo con orgullo mi apellido paterno es en homenaje a ti. Querías que estudiara administración de empresas, pero ya habías cultivado mi alma para el Derecho y las Ciencias Políticas, tanto como para la Literatura y la Historia, llegando al extremo de representarme a Alonso Quijano, mientras me leías a Cervantes y de tu mano extraías, cual ilusionista, imágenes de La Mancha y sus molinos.

Hubiese querido acompañarte en aquellas aventuras en las que, junto a tus hermanos, incursionabas aquel trío de huacas de Lince, centro ceremonial de la cultura Lima, de allí su nombre: Limatambo (hoy Gran Unidad Escolar Melitón Carvajal), pero compensabas esa tristeza cada dos domingos en el 'Museo de la Vieja'.
José Luis, hoy en el día de tu cumpleaños, nos llenas de ese optimismo que no fue arredrado en los momentos difíciles a los que nos arrastra la vida en su inexorable decurso. Severo, pero de fácil sonrisa y de muy buen humor que nos acompaña hoy, afable y comprensivo, sin llegar al engreimiento.
Ampliaste mis horizontes -y ms oídos- desde pequeño para la música clásica, atemporal, sin tiempos, que hoy siguen ocupando los recintos.
Podría naturalmente decir que me refería al Museo de la Magdalena Vieja, haciendo alusión a cómo entonces se denominaba el actual distrito de Pueblo Libre (antes Museo Bolivariano -1924-, posteriormente Museo Nacional de Historia y, hoy, parte integrante del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia del Perú).
Disculparás, padre mío, pero mi inexcusable compromiso con la verdad me obliga a decir el porqué: a la señora boletera del Museo Nacional de Historia que, a la fecha peinaba canas, le era impensable que el mismo señor llevara a su hijo que aún estaba en nido, a ese mismo museo con sospechosa asiduidad.
Lo anecdótico, fue que dispuso de un vigilante para que nos acompañase. “Esta persona usa a su hijo como distractor para un posible hurto”, pensó, sin duda, o al menos no disimulaba su ingrata función acentuada por aquel ceño fruncido que tú devolvías, y yo, imitador tuyo, también.
Nos acompañaba mi entrañable abuela Olinda, tu mamá, ya que mi adorada madre, nos había acompañado muchos domingos, y era vista ya como una presunta ‘campana’, guareciéndose en el auto. Por el contrario, mi siempre risueña abuelita 'Lulú', le encantaba bajar catacumbas de conventos y visitar la mar de museos, sin dejar de subir y descender las empinadas rampas de las huacas de nuestra ciudad, todo ello ¡con zapatos de taco alto!
Gracias, papá, porque siempre sigues siendo mi más entrañable amigo, el más justo y leal; enciclopedia inagotable y consejero insustituible.

Luis Fernando Poblete Elejalde
Lima, 31 de mayo de 2026



Foto: Un jovencísimo José Luis Poblete posando para su Libreta de Inscripción Militar.

viernes, 20 de febrero de 2026

EL BAILE DE LAS QUE SOBRAN

El actual drama político peruano, tiene la impronta de una mala perdedora a la que Todinnito le ganará por cuarta vez. Cuando PPK le ganó en segunda vuelta, tuvo que renunciar ante una inminente vacancia impulsada por la bancada congresal que tenía setenta y cinco congresistas. La señora, berrinchando a más no poder, dijo que aplicaría su plan de gobierno desde el Congreso. Ella, con el cinismo heredado de su progenitor, con una frialdad más gélida que la un Alaska peruano, dijo ante varios medios de prensa que ninguna que lleve el apellido de Kenya, su padre, iba a postular a la presidencia, y ahora evacúa, mientras vive a cuerpo de reina sin haber trabajado, rentada por su tío Vladi con el dinero del Estado y hoy por serviles pajes, aspirantes a una curul; dinero de nuestros impuestos.

Han pasado años e, inmarcesible, como siempre, fue artífice de las vacancias de los presidentes que, en algún momento, por sucesión presidencial, les correspondía portar esa banda que ve con avidez, sin reparar en que ella es propietaria de una banda, aunque de otra índole. No pretendo defender a quienes mostraron la insignia máxima.

En sus años mozos y hasta carismáticos, diría yo, no dudó en suplantar a una madre que denunciaba estar siendo sojuzgada por Montesinos y llevada al Pentagonito para ser víctima de torturas. Ella prefirió los embelesos del poder que su padre le ofrecía. Y es que el fujimontesinismo untaba manos, hurtaba mentes y compraba “canalazos” para adocenar mentes críticas que ya se oían en las aulas universitarias; es decir, hacer de seres humanos pensantes meramente tapias.

Pero el papel de la izquierda es también insostenible -el que tuvo y el de ahora-. Votaron en bloque en contra de Mario Vargas Llosa porque tuvo la honestidad de decir lo que debía hacerse para sincerar la funesta hiperinflación que nos heredaba Alan García Pérez. Contrariamente, el candidato liberal, de derecha abierta y no camuflada, dijo lo que había que hacer para reimpulsar la economía; no mintió y dijo que al primero que haría investigar sería a García. Francisco Loayza y el propio Montesinos, aconsejaron a Kenya que mintiera en todo, bacalao incluido. Por entonces, el “chinito del tractor” ya tenía un programa que nadie veía en Lima, contrariamente, visto a nivel rural: ‘Concertando’ a través del canal del Estado. Kenya de terno que le proveía la utilería y con medias blancas, que tuvo que cambiárselas el ‘Doc’. “Este japonés no sabe ni hablar, viste mal, pero miente", confesaría Montesinos quien ya lo había librado de un tema tributario tiempo atrás.

La izquierda supuró a Kenya, tal como lo demuestra el desparecido Pedro Planas en su libro ‘La Democracia Volátil’ – Movimientos, partidos, líderes políticos y conductas electorales en el Perú contemporáneo- (pp. 296-301). ¿A quién pertenecía el tractor donde se movilizaba el japonés? Al Ministerio de Agricultura por órdenes de García. Naturalmente eran más de uno. ¿Se imaginan al japonés, montado en su tractor Cochinante, recorriendo ríos, quebradas, fértiles tierras?

Dejo anotado que si lo llamo japonés es porque estaba inscrito en el Koseki, e hizo valer esa nacionalidad (no la pidió) para tentar el senado japonés, pero ellos, muy inteligentes, dijeron ¡NO! Admiro la cultura japonesa y no les gustó para compañeros de intercambio chino que le cantaran “¡Chino, chino, chinooo!”, pretendiendo bailar con un robótico Tudela que no era su fuerte, con engolada voz de diplomático sin serlo nunca.

                ¿Y qué de Cerrón que se da el lujo de pontificar tan hediondo y jamás buscado? Total, en este pacto de raqueteros con lentes negros que entran a medianoche para deleitar el paladar con caramelitos, había sido semanas previas clausurado por la Municipalidad Distrital de San Borja.

Cerrón, ¿por qué siendo prófugo de la justicia dándose el lujo de tuitear? ¿Quién de los excesivos vicepresidentes del Congreso aboga por ello?, ¿acaso Waldemar? El hermanísimo está ahí. Por ello, durante los gobiernos precedentes a partir a Dina, nada hicieron y nada harán para tocarle el pescuezo, mucho menos el designado mandatario que emergió congresista por Perú Libre, hoy de Perú Bicentenario -misma cosa, misma laya- José María Balcázar Zelada.

Volvamos a tiempos más recientes, o acaso más antiguos, Keiko destruyéndole el pastel del indulto que en plena Navidad ya le había concedido PPK a instancias de Kenji, sin duda, el favorito. No le convenía tener al padre libre, haciendo de él un show en sus últimos años y asesorada por el más rojo que conoció la Pontificia Universidad Católica del Perú, trepador, oportunista en la Marcha de los Cuatro Suyos, cuando defendía los derechos humanos y trabajaba en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, dos veces censurado ministro del Interior de Toledo por votos fujimoristas, y que se dedica a terruquear a quien no piensa como él, llenándose las fauces de la palabreja ‘caviar’ que, dichas por él, resultan hilarantes, pero aún más delirante, su ignorancia jurídica: a todo magistrado que no aplica las leyes pro crimen que él ha alentado los llama “prevaricadores”. ¿Sabrá el exministro de Toledo y expresidente de la Comisión de Constitución, qué significa prevaricar? Consulte el término en la Enciclopedia Jurídica Omega o en el Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual de Guillermo Cabanellas. Ha dicho incluso que hay que “barrerlos” (a los miembros del Poder Judicial).  Por lo menos, instrúyanse en Internet.

Lo que lamento -y me reservo el nombre por la autoridad que le guardaba, nacida de una sobria solidez académica - es que un constitucionalista con sabor a queso rancio, abrogue hoy de lo que dijo en el seminario ‘Hacia una reforma constitucional’, evento organizado por la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Lima, realizado del 14 al 15 de octubre de 1992, espetando aquella emblemática frase que aplaudimos todos de pie: “Esta que sería la duodécima constitución de nuestra historia, es un mamarracho de mal gusto”. Se refería a la actual que, por los zurcidos mal hechos sin necesidad de asambleas constituyentes, no pasaron de sambenitos. ¡Bien que Castillo esté preso, no solo por los delitos -el de rebelión- imputados, sino por imbécil!

La respuesta y el ninguneo a un referéndum donde la inmensa mayoría expresó en las urnas su desprecio a lo que hoy hacen, hizo que exprese que un Todinnito, le ganaría, a la señora K, ¿cierto? Me retracto; es demasiado decir: un bizcochito le ganará a usted, después será una fruta confitada, y así, una pasa y, finalmente una migaja. 




Fernando Poblete Elejalde

Lima, 19 de febrero de 2026

sábado, 29 de noviembre de 2025

BRUJO DE LOS ANDES, TAYTA CÁCERES Y, SIN DUDA, EL HÉROE JAMÁS VENCIDO

El gran Mariscal del Perú don Andrés A. Cáceres Dorregaray, héroe de la Batalla de Tarapacá, y de la resistencia peruana durante la ocupación chilena, conocida como Campaña de la Breña (1881-1883), había nacido en Ayacucho el 10 de noviembre de 1839. Su habilidad para escabullirse del ejército enemigo le granjeó entre ellos el apelativo de 'Brujo de los Andes'. "Parecía estar en todos lados y en ninguno", diría de él Vicuña Mackenna. Los montoneros que reclutó para la guerra, solían llamarlo 'Tayta Cáceres' por su trato paternal hacia ellos, a quienes se dirigía a menudo en quechua. Llegó a transportar cañones desde Lima hasta la sierra escondidos en ataúdes, fingiendo toda la parafernalia de un cortejo fúnebre. Fue un resuelto opositor al Tratado de Ancón de 1880 que suponía la cesión territorial perpetua del departamento de Tarapacá, y desconoció la presidencia títere del general Miguel Iglesias, a quien solía referirse como 'hacendado con galones' o 'Barón de Montán': Bien lo sabía, quien ocupaba espuriamente el Palacio con bandera chilena era Manuel Baquedano, mientras Lynch se dedicaba a saquear las haciendas azucareras del norte.

El general Cáceres ocupó dos veces la presidencia constitucional de la República. Su primera gestión abarcó desde el 3 de junio de 1886 hasta el 10 de agosto de 1890. La segunda (la más controvertida) se inició el 10 de agosto 894, siendo interrumpida de manera abrupta por la revuelta de Nicolás de Piérola, hombre experto en derrocamientos, pero pésimo estratega militar por no haber seguido la carrera de las armas. A la impericia del 'Califa' Piérola en estos menesteres, se debió años antes el fracaso de las líneas defensivas de Lima que él mismo había dispuesto.

Durante su ancianidad, transcurrida en el balneario de Ancón, Cáceres se avocó a dejar plasmadas sus memorias con la ayuda de su hija Zoila. Ella le repreguntaba ciertos datos que el Mariscal a baja voz, pero llena de convicción quería recordar y dejar en papel lo que había visto en aquella guerra que con justeza debió ser llamada del Salitre y no del Pacífico.

- No soslayes a mis montoneros y sus rabonas -interrumpió-. Tu madre Antonia y yo comíamos junto a ellos, "chacchállabamos" con ellos.

Una pena invadió su alma. Zoila, se alarma. "¡Prado, Pradito!", susurró él: había luchado por la independencia de Cuba, a su regreso al Perú se puso a mi órdenes. ¡Qué prodigio de hombre y joven oficial al dirigir su propio fusilamiento!

En 1920, por acuerdo del Congreso de la República, el presidente Augusto B. Leguía le entregó el bastón de Mariscal del Perú, escena que ha sido perennizada en el bello mural que corona la residencia que el Estado peruano tenía destinada para el Héroe de la Breña (hoy sede de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, en la avenida Arequipa). Cáceres no alcanzaría a ocuparla.

Aquel 27 de noviembre de 1879, Belisario Suárez, jefe del Estado Mayor peruano daba por perdida la batalla. Grau ya había muerto y el mar era de valor estratégico para la recepción de armamentos; el Independencia había encallado y el Huáscar no tenía más a su gran comandante. Ante su asombrada mirada vio cómo junto a Bolognesi, Ugarte y otros, el coronel Cáceres se sobrepuso a una herida y pidió montar su caballo y reincorporarse al frente del Zepita. Sobre el suelo tarapaqueño quedaron inertes los cuerpos de 517 chilenos y 236 españoles. Victoria pírrica, debida a la infantería peruana; no había caballería suficiente para alcanzar a los chilenos que corrían desesperados.

Es la integridad la que forja el coraje de un militar y del deber servido, no importando la superioridad numérica. El mariscal Andrés A. Cáceres Dorregaray, lo sabía y los encaró sin dobleces.

El 10 de octubre de 1923, exactamente un mes después de haber cumplido 86 años, el guerrero rindió el alma al Creador en su casa de Ancón, al norte de Lima, acaso acariciado por la brisa marina.



Lima, 27 de noviembre de 2025




martes, 25 de noviembre de 2025


MANUELA, MI MUY AMADA MANUELA

Al Centro de Estudios Históricos Manuela Sáenz que me honra inmerecidamente con mi pertenencia a él.  

Simón había llegado de su breve visita al Potosí. Lucía cansado; el clima tan alto que dejó al mando de Antonio José de Sucre con un nuevo país que llevaba su nombre, lo tenía extenuado. Firmó algunos documentos precisos para la administración peruana en el Palacio que antes ocupaban los virreyes. Dio las gracias a don Hipólito Unanue, el sabio ariqueño que sirvió a gobernantes venidos de ultramar, y después de Punchauca a San Martín y, desde 1823, a él. "Repose, mi general, se le ve que está muy extenuado". En su mente quedó impresa algo que le escribió al extinto José Faustino Sánchez Carrión: "Ya no hay guerras, mi muy querido amigo, pero me queda Manuela". 

El sonido de carruajes hacia la Magdalena resonó esa noche, pero Simón que acaso resentía sus dolencias, se dejó besar por una bella dama. 

Manuela no había nacido en cuna de oro. Siendo hija extramatrimonial de su padre, tuvo que vérselas con la adversidad de haber sido casada en su adolescencia con un mercante inglés que vivía en ese pueblo muy cerca de Lima, habiendo prestado servicios a la causa patriota y distinguida con la Orden El Sol del Perú, y aunque Simón cumplió su juramento de no volverse a casar con mujer alguna luego de su largo duelo en Caracas, a ella le confió incluso sus infidelidades. Era natural entre dos caracteres aparentemente disímiles. Simón reconocía en aquel prodigio de mujer que estuvo frente a él una noche guayaquileña a quien, a veces, lo superaba en optimismo y en el buen saber de la guerra y las intrigas. 

Manuela Sáenz de Vergara y Aizpuro  había nacido en Quito el 27 de diciembre de 1797; era entonces catorce años menor que él, pero ello no le impidió conocer al detalle al Libertador de América.

- ¡¿Y tú crees crees que esa camisa manchada con labios de mujer no la he visto antes?!- recuerda O'Leary, fiel edecán de Bolívar. 

"De pronto, la señora sacó un fuete y le dio tremenda zurra en la cara. El Libertador no salió de la quinta en quince días hasta curarse lo suficiente.", añade en su biografía de don Simón. 

Y es que Manuela ya había vestido contra todo prejuicio de su época el traje militar en la Batalla de Ayacucho, con título de coronela. y se había fajado contra los godos como el más experimentado combatiente. Sucre dio cuenta de ello en dos escritos dirigidos al Libertador: el parte de guerra oficial y una carta que se consigna entre los documentos que él mismo escribió o fue destinatario. Todos documentos a cuya existencia debemos a la mujer que con paciencia murió en Paita. No podíamos saber quién fue Bolívar en su intimidad si no guardaba esos documentos. 

"¡Santander, todos a Santander!", se le oyó decir cuando el Palacio en Bogotá era mancillado por los secuaces de quien su "amante" sabía traidor a la causa bolivariana. Yacía en el piso, a instancias de ella, porque uno de los secuaces de quien tanto quería Bolívar, lo traicionó y quiso verlo muerto: José María de Paula Santander, un grisáceo abogado a quien el primero le dio el título militar de "general". A su vez, en su Venezuela natal, Páez, otro compañero de armas en mejores épocas, deseaba la muerte del "tirano". 

Manuela fue no una vez como nos describe la historia oficial, 'Libertadora del Libertador'. Se le atribuye la frase a don Ricardo Palma. De de hecho, la consigna tempranamente en una de sus sabrosas 'Tradiciones Peruanas', no tan dulces, pese a su estilo socarrón, que en sus 'Tradiciones en salsa verde'.

Manuela recibe una grata visita; es Robinson quien la busca, y ella sabe que tras de ese apelativo se esconde un grato nombre: Simón Rodríguez, el tutor favorito del ya fallecido Bolívar. La encuentra, a decir de Blanco Fombona, guapa y "muy agradable a la vista". Ella, convertida en una tabacalera al norte del Perú, pasaba sus días siempre apreciada por las gentes, lo que no es por fuerza señal de gratitud. 

Conversaron de muchas cosas del pasado reciente y, entre ellas, le mostró a Rodríguez que hermanaba su nombre con el de su amado, un par de baúles. "Esta son todas sus cartas", dijo ella. "Me las dio para que yo que las custodiara". A Robinson no pudo menos que escaparle la tentación de leer lo escrito por su pupilo, y se emocionó con una en especial: 

"Pativilca, 19 de enero de 1824

Al señor don Simón Rodríguez:

¡Oh mi Maestro! ¡Oh mi amigo! ¡Oh mi Robinson, Ud. en Colombia! Ud. en Bogotá, y nada me ha dicho, nada me ha escrito. Sin duda es Ud. el hombre más extraordinario del mundo; podría Ud. merecer otros epítetos pero no quiero darlos por no ser descortés al saludar un huésped que viene del Viejo Mundo a visitar el nuevo; sí a visitar su patria que ya no conoce, que tenía olvidada, no en su corazón sino en su memoria. Nadie más que yo sabe lo que Ud. quiere a nuestra adorada Colombia. ¿Se acuerda Ud. cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la libertad de la patria? Ciertamente no habrá Ud. olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros; día que anticipó por decirlo así, un juramento profético a la misma esperanza que no debíamos tener. 

(...) Amigo, si tan irresistibles atractivos no impulsan a Ud. a un vuelo rápido hacia mí, ocurriré a un apetito más fuerte: la amistad invoco.

Presente Usted esta carta al Vicepresidente, pídale Ud. dinero de mi parte, y venga Ud. a encontrarme."

Ciertamente se encontraron, no en Pativilca pero sí en la Quinta de la Magdalena, a las afueras de Lima.

- Te veo muy triste y desmejorada, viviendo de escasez cuando el gobierno peruano te puede obsequiar un bono mensual- refiere Rodríguez. 

-Nací en el centro del mundo, no le voy a pedir favores a nadie, maestro.

Y el maestro que conocía bien el temperamento del pupilo y de su amada, acaso por estar cerca de él, murió en Amotape, muy cerca de ella.

Manuela víctima de una peste que se hizo invisible en el cielo de Paita, falleció, sin distinciones ni más condecoraciones que su Orden el Sol del Perú. Su cuerpo, frente a a la posibilidad de un contagio, fue quemado. No hay tumba ni en el Perú ni en su tierra natal que pueda decirse suya, simples cenotafios. 





Lima, noviembre de 2025