El actual drama político peruano, tiene la impronta de una mala perdedora a la que Todinnito le ganará por cuarta vez. Cuando PPK le ganó en segunda vuelta, tuvo que renunciar ante una inminente vacancia impulsada por la bancada congresal que tenía setenta y cinco congresistas. La señora, berrinchando a más no poder, dijo que aplicaría su plan de gobierno desde el Congreso. Ella, con el cinismo heredado de su progenitor, con una frialdad más gélida que la un Alaska peruano, dijo ante varios medios de prensa que ninguna que lleve el apellido de Kenya, su padre, iba a postular a la presidencia, y ahora evacúa, mientras vive a cuerpo de reina sin haber trabajado, rentada por su tío Vladi con el dinero del Estado y hoy por serviles pajes, aspirantes a una curul; dinero de nuestros impuestos.
Han pasado
años e, inmarcesible, como siempre, fue artífice de las vacancias de los
presidentes que, en algún momento, por sucesión presidencial, les correspondía
portar esa banda que ve con avidez, sin reparar en que ella es propietaria de
una banda, aunque de otra índole. No pretendo defender a quienes mostraron la
insignia máxima.
En sus años
mozos y hasta carismáticos, diría yo, no dudó en suplantar a una madre que
denunciaba estar siendo sojuzgada por Montesinos y llevada al Pentagonito para
ser víctima de torturas. Ella prefirió los embelesos del poder que su padre le
ofrecía. Y es que el fujimontesinismo untaba manos, hurtaba mentes y compraba
“canalazos” para adocenar mentes críticas que ya se oían en las aulas
universitarias; es decir, hacer de seres humanos pensantes meramente tapias.
Pero el papel
de la izquierda es también insostenible -el que tuvo y el de ahora-. Votaron en
bloque en contra de Mario Vargas Llosa porque tuvo la honestidad de decir lo
que debía hacerse para sincerar la funesta hiperinflación que nos heredaba Alan
García Pérez. Contrariamente, el candidato liberal, de derecha abierta y no
camuflada, dijo lo que había que hacer para reimpulsar la economía; no mintió y
dijo que al primero que haría investigar sería a García. Francisco Loayza y el
propio Montesinos, aconsejaron a Kenya que mintiera en todo, bacalao incluido.
Por entonces, el “chinito del tractor” ya tenía un programa que nadie veía en
Lima, contrariamente, visto a nivel rural: ‘Concertando’ a través del canal del
Estado. Kenya de terno que le proveía la utilería y con medias blancas, que
tuvo que cambiárselas el ‘Doc’. “Este japonés no sabe ni hablar, viste mal,
pero miente", confesaría Montesinos quien ya lo había librado de un tema
tributario tiempo atrás.
La izquierda
supuró a Kenya, tal como lo demuestra el desparecido Pedro Planas en su libro
‘La Democracia Volátil’ – Movimientos, partidos, líderes políticos y conductas
electorales en el Perú contemporáneo- (pp. 296-301). ¿A quién pertenecía el
tractor donde se movilizaba el japonés? Al Ministerio de Agricultura por órdenes
de García. Naturalmente eran más de uno. ¿Se imaginan al japonés, montado en su
tractor Cochinante, recorriendo ríos, quebradas, fértiles tierras?
Dejo anotado
que si lo llamo japonés es porque estaba inscrito en el Koseki, e hizo valer
esa nacionalidad (no la pidió) para tentar el senado japonés, pero ellos, muy
inteligentes, dijeron ¡NO! Admiro la cultura japonesa y no les gustó para
compañeros de intercambio chino que le cantaran “¡Chino, chino, chinooo!”,
pretendiendo bailar con un robótico Tudela que no era su fuerte, con engolada
voz de diplomático sin serlo nunca.
¿Y
qué de Cerrón que se da el lujo de pontificar tan hediondo y jamás buscado?
Total, en este pacto de raqueteros con lentes negros que entran a medianoche
para deleitar el paladar con caramelitos, había sido semanas previas clausurado
por la Municipalidad Distrital de San Borja.
Cerrón, ¿por
qué siendo prófugo de la justicia dándose el lujo de tuitear? ¿Quién de los
excesivos vicepresidentes del Congreso aboga por ello?, ¿acaso Waldemar? El
hermanísimo está ahí. Por ello, durante los gobiernos precedentes a partir a
Dina, nada hicieron y nada harán para tocarle el pescuezo, mucho menos el
designado mandatario que emergió congresista por Perú Libre, hoy de Perú
Bicentenario -misma cosa, misma laya- José María Balcázar Zelada.
Volvamos a
tiempos más recientes, o acaso más antiguos, Keiko destruyéndole el pastel del
indulto que en plena Navidad ya le había concedido PPK a instancias de Kenji,
sin duda, el favorito. No le convenía tener al padre libre, haciendo de él un
show en sus últimos años y asesorada por el más rojo que conoció la Pontificia
Universidad Católica del Perú, trepador, oportunista en la Marcha de los Cuatro
Suyos, cuando defendía los derechos humanos y trabajaba en la Facultad de
Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, dos veces censurado
ministro del Interior de Toledo por votos fujimoristas, y que se dedica a
terruquear a quien no piensa como él, llenándose las fauces de la palabreja
‘caviar’ que, dichas por él, resultan hilarantes, pero aún más delirante, su
ignorancia jurídica: a todo magistrado que no aplica las leyes pro crimen que
él ha alentado los llama “prevaricadores”. ¿Sabrá el exministro de Toledo y
expresidente de la Comisión de Constitución, qué significa prevaricar? Consulte
el término en la Enciclopedia Jurídica Omega o en el Diccionario Enciclopédico
de Derecho Usual de Guillermo Cabanellas. Ha dicho incluso que hay que
“barrerlos” (a los miembros del Poder Judicial). Por lo menos, instrúyanse en Internet.
Lo que lamento
-y me reservo el nombre por la autoridad que le guardaba, nacida de una sobria
solidez académica - es que un constitucionalista con sabor a queso rancio,
abrogue hoy de lo que dijo en el seminario ‘Hacia una reforma constitucional’,
evento organizado por la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la
Universidad de Lima, realizado del 14 al 15 de octubre de 1992, espetando
aquella emblemática frase que aplaudimos todos de pie: “Esta que sería la
duodécima constitución de nuestra historia, es un mamarracho de mal gusto”. Se
refería a la actual que, por los zurcidos mal hechos sin necesidad de asambleas
constituyentes, no pasaron de sambenitos. ¡Bien que Castillo esté preso, no
solo por los delitos -el de rebelión- imputados, sino por imbécil!
La respuesta y
el ninguneo a un referéndum donde la inmensa mayoría expresó en las urnas su
desprecio a lo que hoy hacen, hizo que exprese que un Todinnito, le ganaría, a
la señora K, ¿cierto? Me retracto; es demasiado decir: un bizcochito le ganará
a usted, después será una fruta confitada, y así, una pasa y, finalmente una
migaja.
Fernando Poblete
Elejalde
Lima, 19 de febrero de
2026






